CONFESIONES DE UN POETA MALDITO

Cuando conozcas mi condición
me habrás de maldecir…
Mis expresiones son duras,
no me pliego al rebaño,
las opiniones de este me tienen
sin cuidado y aborrezco
de las costumbres
aceptadas por simple tradición.
“Heresiarca fui en Alejandría,
profeta de pastores y guerreros
en plena barbarie”.
Soy palmera que se yergue
con todo su orgullo sublimado
alcanzando cimas donde
el viento me sacude
a la par del águila que vuela
mientras desprecio
el soborno del cielo.
He aquí la filiación y prontuario
de este poeta que,
mascullando angustias,
va hacia el abismo
ante el que no retrocede
pues no le tengo miedo al vacío,
a lo infecundo y yerto,
ni al desierto donde
toda hierba muere
pues sé, irrevocablemente,
que de la Nada nace el Todo
y éste, como un gran sol,
derrama sus rayos originando…
¡una explosión de vida!
Delia Checa
- D. R.