Vivir en el mundo con miedo

Nuestras experiencias en la vida, son las que nos van enseñando actuar de una manera o de otra, así de la manera que hayamos actuado en ese momento, hemos aprendido de esta vivencia.
Cada vez que respiramos, nos estamos dando el regalo de vivir, de sentir la vida. Hay que moverse con prudencia y no lanzarse a lo loco, pensando que va a ser una vivencia muy gratifícate, pues, puede pasar todo lo contrario. Hay que ser positivos y pensar que nuestras dudas o miedos, no tienen que ser malas compañeras. Es cierto, cuando tenemos miedo o dudamos qué hacer, sin darnos cuenta, estamos pensando cual es la mejor opción que debemos tomar.
Es recomendable e importante ser prudente en todo lo que vamos hacer, se debe andar por el mundo con prudencia, respetando siempre los que están en nuestro entorno.
En muchas ocasiones, en nuestro día cotidiano, evitamos enfrentarnos a aquello de lo que tenemos miedo. Entonces inconscientemente, tratamos de borrarlo de nuestra mente, de nuestro pensamiento. Pero esto no resulta sencillo, ya que con esa acción, estamos alimentando, nuestro miedo, nuestras dudas y las podemos convertir en unos monstruos despiadados.
La duda, el temor, la desconfianza, estas no desaparecen, simplemente por el mero hecho de que no pensemos en eso, o intentemos tener el pensamiento ocupado con otra cosa. Todas estas distracciones, no protegen, momentáneamente de la intranquilidad, que en ese momento estamos padeciendo. Sino buscamos una solución y le plantamos cara a nuestros miedos, puede afectar de una manera indirecta a nuestro comportamiento y nuestra menara de actuar.
Quizás, no podamos dejar nuestras dudas y miedos fácilmente, pero la experiencia te enseña, al menos, debemos intentarlo. Porque, cuanto menos se intente, más difícil es plantar cara a estas situaciones y, en un futuro cercano, poder disfrutar de cada momento que te ofrece la vida.

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